Una noche más que el infinito
A diario suelo mantener conversaciones que parecen no dejar huella. Charlas que quedan flotando en el aire de la fábrica, de la oficina o del taller como humo de cigarrillo viejo: comentarios sobre el clima, el precio de las cosas, alguna queja mínima contra el cansancio cotidiano. Pero a veces, entre el ruido metálico del trabajo y las horas que...














