Poesía a la intemperie


Escupitajos de alma que la brisa arranca de mis entrañas.

Así nace esta escritura: no desde la corrección, sino desde la urgencia. Desde eso que empuja hacia afuera y necesita decirse, aunque incomode.

Son fragmentos, restos, latidos puestos en palabras. Pedazos de vida que llegan hasta la página sin pedir permiso.

No buscan ser bellos. Buscan ser verdaderos.

Hay en estos textos una respiración irregular, una mezcla de viento, cuerpo y memoria que se desprende y se deja llevar. Escribir, acá, es soltar: dejar que algo propio se deshaga en el aire y, tal vez, encuentre en otro una forma de quedarse.

Porque la poesía no cotiza en mercados: resiste.

Aunque algunas palabras se gasten, algo en ellas insiste en decir. Porque en tiempos de mezquindad los sentimientos parecen perder valor, pero las emociones —esas que no saben de balances ni de negociaciones— siguen creciendo y empujando desde adentro.

Vamos, casi siempre, a contramano.

Y un poema no es solamente el llanto de otros. También puede ser un espejo incómodo, una grieta propia, una manera de mirar aquello que preferimos mantener fuera de cuadro.

Solemos idealizar lo intrascendente y esquivar lo que duele, lo que exige, lo que es. Y es precisamente ahí, en ese borde, donde la poesía abre otra mirada: alivia el peso, desplaza la perspectiva y ensancha nuestra forma de estar en el mundo.

Poesía a la intemperie es también un territorio para lo que queda afuera de los circuitos previsibles: poemas artesanales, publicaciones alternativas, ediciones autogestionadas, voces que no esperan permiso de las librerías ni de los mercados para existir.

Escritura nacida, hecha, pensada y soñada en el Valle de Traslasierra, Córdoba, Argentina.

Palabras hechas a mano, entre sierras, viento, noches largas y silencios que también dicen.

Porque quizá eso sea, finalmente, escribir: arrojar una palabra al mundo y aceptar que ya no nos pertenece.

Gracias a quienes iluminan las sombras de esta página, a quienes la recorren y a todos los que, de un modo u otro, dejaron y siguen dejando su huella.

Bienvenidos a Poesía a la intemperie.