Los barcos que uno quema
En ciertos momentos de la vida uno cree que los barcos existen para llevarnos a alguna parte. Después uno aprende. Aprende que algunos barcos no llevan a ningún puerto. Que algunos naufragan antes de abandonar la costa. Que otros permanecen amarrados durante años, llenándose de polvo, de humedad, de recuerdos que nadie se atreve a tirar.










