Supermercado y el héroe de las mil caras
Desde que mi madre murió entendí que algunas personas no desaparecen: cambian de lugar. Se vuelven voces que aparecen en momentos absurdos, frases suspendidas en el aire, gestos que regresan cuando uno menos lo espera. A veces me pasa entrando a un supermercado. Escucho el ruido de un changuito y automáticamente vuelvo a verla.










