The Cult: el disco perdido antes de Electric

Una rareza de 1986, grabada después de Love y descartada por la propia banda antes de convertirse en Electric.
Entre mi discoteca, soy melómano desde muy niño. Tengo música que descubrí de manera casual, con los años, por recomendaciones, por epígrafes de libros que leí donde citan canciones o discos, por haberlas escuchado en la radio.
Tengo discos que colecciono. Y muchos de mis discos son los que, de alguna manera, forman parte de la vida de uno. Son la banda sonora de nuestra vida.
Para mí, "Love", de The Cult, es uno de esos.
Tengo el disco en CD, cassette y hasta la remera. Es uno de esos álbumes que puedo volver a escuchar una y otra vez sin que pierda nada de su encanto. Publicado en 1985, Love representa a un The Cult todavía profundamente ligado al post-punk, al rock gótico y a una atmósfera oscura y psicodélica. Pero también contiene algo que ya anticipaba que la banda estaba a punto de pegar un volantazo.
Y ese cambio tiene un capítulo bastante curioso: "Peace".
Peace fue grabado en 1986 y estaba destinado a convertirse en el sucesor de Love. Pero el resultado no terminó de convencer a la banda. El sonido no tenía la fuerza que estaban buscando y aquellas grabaciones terminaron quedando archivadas.
Lo interesante es que muchas de las canciones que aparecen en Peace terminarían formando parte de Electric, pero en versiones completamente diferentes.
Ahí está la verdadera fascinación de este disco.
Peace suena como un The Cult atrapado entre dos mundos. Todavía se puede sentir bastante de aquel clima de Love, pero ya aparecen las canciones, los riffs y la actitud que poco después serían transformados en el sonido demoledor de Electric.
Entonces entra en escena "Rick Rubin".
La banda viajó a Estados Unidos y comenzó a trabajar nuevamente con Rubin. La propuesta fue mucho más radical de lo que inicialmente tenían pensado: volver a grabar las canciones desde cero y llevarlas hacia otro territorio sonoro.
Rubin les acercó referencias como Led Zeppelin IV y Highway to Hell, de AC/DC. También los hizo entrar en contacto con el ambiente nocturno de Nueva York.
El resultado fue "Electric". Y ahí sí apareció otro The Cult.
Las guitarras se volvieron más secas y pesadas, el sonido mucho más directo y la banda abandonó buena parte de la atmósfera de Love para abrazar de lleno el hard rock.
Canciones que ya estaban en Peace —como "Wild Flower", "Love Removal Machine", "Peace Dog", "Aphrodisiac Jacket", "Electric Ocean", "Bad Fun" y "Outlaw"— reaparecieron transformadas.
Por eso me gusta tanto escuchar Peace.
No lo escucho simplemente como una curiosidad o como un disco descartado. Lo escucho como una fotografía de The Cult justo antes de convertirse en otra banda.
Y además está el encanto del objeto.
Para alguien que todavía disfruta de los formatos físicos, encontrar y conservar estas ediciones tiene un valor especial. Tengo mi Love en CD y cassette, la remera del disco que llevo puesta en la foto, y también el cassette de Electric. Está además Ceremony.
Cuando uno pone todos esos objetos juntos, aparece una pequeña historia.
Primero está Love, el disco que adoro.
Después Peace, ese extraño punto intermedio que permite escuchar hacia dónde podría haber ido The Cult.
Y finalmente Electric, donde aquella transformación termina de explotar.
Por eso Peace tiene para mí un atractivo que va más allá de si es mejor o peor que Electric.
Es el camino que no llegó a destino. Un disco que quedó a medio camino entre el The Cult de Love y el que después conquistaría a un público mucho más amplio con Electric. Y quizás justamente por eso me gusta tanto.
Mientras escribo esto, lo estoy escuchando.
Y pienso que hay algo hermoso en poder volver a estos discos tantos años después, no solamente para escuchar música, sino también para reencontrarse con los objetos, las ediciones y las historias que quedaron pegadas a ellos.
Tengo Love. Lo tengo en CD, en cassette y en una remera. Tengo Electric. Tengo Ceremony. Y ahora, cada vez que escucho Peace, puedo escuchar también ese momento perdido en el que The Cult todavía no sabía exactamente en qué iba a convertirse.
