Crónicas de una Sociedad Anestesiada

13.05.2026

Crónicas de una sociedad anestesiada

Anoche me quedé despierto otra vez. No por insomnio solamente. El insomnio es apenas la excusa elegante que usa la cabeza cuando ya no soporta mirar alrededor. Afuera, la ciudad seguía funcionando como una máquina cansada: motos pasando rápido, perros ladrándole a sombras, televisores prendidos detrás de ventanas donde alguien repetía opiniones ajenas como si fueran propias.

Y en el celular, como siempre, el desfile infinito de frases vacías, influencers mostrando vidas que no viven, titulares que gritan tragedias que ya nadie siente. Todo parece importante durante tres segundos, hasta que llega la próxima notificación y borra la anterior como si nunca hubiera existido. Nos hemos vuelto expertos en pasar de largo, en deslizar el dedo hacia arriba para no mirar demasiado.

Vivimos anestesiados: entretenidos, ocupados, conectados, pero cada vez menos presentes. Confundimos ruido con conversación, exposición con intimidad, consumo con felicidad. Y mientras tanto, lo que duele de verdad se esconde debajo de capas de memes, series y compras impulsivas. Tal vez el verdadero insomnio no sea no poder dormir, sino empezar a despertar en medio de una sociedad que hace todo lo posible por seguir soñando.

Share