Los que cuidan los libros

13.09.2026

Entre los diversos oficios que parecen silenciosos hay uno, que alguna vez ejercí. Y trabajando de bibliotecario comprendí cuánto ruido contienen y todo lo que se puede hacer desde ahí.

Cada 13 de septiembre se celebra en Argentina el Día del Bibliotecario. La fecha recuerda la creación, en 1810, de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, aquella institución que con el tiempo se convertiría en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

Pero una biblioteca nunca fue solamente un edificio lleno de libros.

Es también el lugar donde alguien busca una novela que leyó hace treinta años. Donde un estudiante descubre un autor que le cambiará la vida. Donde un viejo encuentra el periódico que cuenta una historia que creía perdida. Donde una persona entra simplemente para pasar un rato y termina llevándose una pregunta.

Y allí, entre estantes, fichas, computadoras, polvo y páginas gastadas, está el bibliotecario.

El que sabe dónde está cada cosa. El que recomienda. El que ordena. El que conserva. El que rescata del olvido un libro que nadie pide desde hace años.

En un mundo que parece empeñado en reemplazar la memoria por una pantalla y la lectura por la velocidad, ellos siguen haciendo algo profundamente antiguo: guardar palabras para que otros puedan encontrarlas.

Quizás por eso las bibliotecas tienen algo de refugio.

Porque mientras afuera todo cambia, allí adentro todavía es posible sentarse en silencio, abrir un libro y escuchar la voz de alguien que escribió hace diez, cien o quinientos años.

Y quizá ese sea el verdadero oficio del bibliotecario: no solamente cuidar libros, sino mantener abiertas las puertas de la memoria.

Hoy, 13 de septiembre, vaya entonces nuestro reconocimiento a quienes hacen posible ese encuentro.

A quienes ordenan los libros. A quienes los preservan. A quienes los recomiendan. Y a quienes, silenciosamente, ayudan a que nunca dejemos de encontrarnos con ellos.

Feliz Día del Bibliotecario y de la Bibliotecaria.

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