El sol también sabe despedirse
25.10.2026
Los atardeceres en Traslasierra parecen detener el tiempo. El sol se desborda sobre el horizonte, enciende el cielo y deja una huella de fuego en la memoria. Abajo, los árboles se vuelven sombras, testigos silenciosos de esa ceremonia que sucede todos los días y que, sin embargo, nunca es la misma.

La belleza consiste en eso: en saber mirar lo que está por desaparecer. En comprender que hay luces que no necesitan durar para ser eternas. Y mientras la noche comienza a desplegar sus alas, uno se queda ahí, contemplando el último resplandor, como quien guarda un secreto que no necesita palabras.